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Principios Generales

PRINCIPIOS GENERALES QUE INSPIRAN NUESTRA ACCIÓN EDUCATIVA

 

El amor es un lenguaje que habla al corazón, que mueve la voluntad y que invita a la razón para distinguir el bien que se le presenta

-M. Rosario. M.151. L.6 pp.28

El colegio Inmaculada Niña, cuya titularidad corresponde a las Esclavas de la Inmaculada Niña, lleva a cabo su labor educativa inspirado en los siguientes principios:

Colabora con los fines que la sociedad civil asigna a su sistema educativo haciendo propios los principios que lo inspiran, presentes en la Constitución Española y en las Leyes vigentes:

1. La igualdad de oportunidades a una educación de calidad para todos los alumnos, en el respeto a los principios democráticos y a los derechos y libertades fundamentales.

2. La transmisión de los valores que sirven de fundamento a la libertad personal, a la responsabilidad social, a la igualdad y a la solidaridad mediante la participación en la sociedad civil.

3. La concepción activa de la educación como elemento compensador de las desigualdades personales y sociales.

4. La participación de los distintos sectores de la comunidad educativa, en el ámbito de sus correspondientes competencias y responsabilidades, como medio para la consecución de los objetivos de la educación.

5. La concepción de la educación como proceso permanente que obliga a dirigir la acción docente hacia el desarrollo de capacidades para aprender a aprender.

6. La convicción de que la creatividad, la iniciativa personal y el espíritu emprendedor de los educandos se han de fundamentar en un alto sentido de la responsabilidad y en hábitos de esfuerzo personal.

Cada Niño es una generación y los sentimientos que a ellos se les inculquen hoy, serán los que ellos inculquen a sus hijos y así se forman las generaciones

-Carta del P. Federico a la M. Rosario

7. El fomento y la promoción de la investigación, la experimentación y la innovación educativa en el centro, junto con la flexibilidad de estructuras y organizaciones, harán posible adaptar la acción docente a las necesidades cambiantes de la sociedad y de los alumnos.

8. El reconocimiento de la función docente como factor esencial de la calidad de la educación.

9. La eficacia del centro está vinculada a la capacidad del mismo para evaluar sus diseños, su organización y el proceso de enseñanza-aprendizaje.

En cuanto escuela católica, nuestro colegio encuentra su verdadera justificación en la misión misma de la Iglesia: proclamar el mensaje evangélico. Funda, por lo tanto, su acción educativa en los siguientes principios:

10. La escuela católica es verdadero sujeto eclesial, y dirige su acción a la formación integral de la persona teniendo como modelo y fundamento a Cristo.

11. El espíritu evangélico debe manifestarse a través de un estilo cristiano de pensamiento y de vida que impregne todos los elementos del ambiente educativo.

12. El ambiente general del centro debe estar animado por el espíritu de caridad, de libertad y de justicia.

13. Los educadores, como personas y como comunidad, son los primeros responsables en crear el peculiar estilo cristiano del colegio.

14. La cultura humana y las ciencias del saber tienen su autonomía y su metodología y, por lo tanto, deben ser expuestas con objetividad. Sin embargo, el educador expone críticamente ciencia y cultura sin separarla de la fe, situando siempre en el centro de su enseñanza a la persona en su integridad.

15. El respeto a la libertad religiosa y de conciencia de los alumnos y de las familias, firmemente tuteladas por la Iglesia, no puede suponer renuncia a la libertad de proclamar el mensaje evangélico y de exponer o proponer los valores humanos de él derivados.

Como Centro regentado por la Congregación Esclavas de la Inmaculada Niña, nos inspiramos en el espíritu educativo de nuestros fundadores: M. Rosario Arrevillaga y P: Federico Salvador y Ramón, y de su tradición.

El objetivo esencial de nuestros centros educativos es acompañar a los/as niños/as y jóvenes en el desarrollo armónico de todos los valores humanos y cristianos que les conduzcan, progresivamente, a la madurez de la persona y, como bautizados, se hagan cada vez más conscientes del don de la fe y se comprometan a la construcción de un mundo más humano y justo, transformado por la fuerza del evangelio

-Cfr. Dir. 131

Son, pues, fundamentos específicos de su estilo educativo:

16. La persona como centro de todo aprendizaje en lo más auténtico de sí misma: posibilidad de hacerse y crecer en su interior, de valorarse por la fuerza y calidad de sus motivos y razones para vivir, y capaz, desde su libertad, de descubrir como ideal de realización humana al estilo de Jesús, el llegar a vivir y ser para los demás.(C.P.II)

17. Una entrega total de los educadores a la tarea de la educación con espíritu de: humildad profunda y alegre, disponibilidad, sencillez, gratuidad, dulzura y firmeza, conscientes de que se enseña más con el ejemplo que con la palabra. Ello supone una atención personal a cada niño y joven por encima de su rendimiento académico.

18. Un clima familiar, alegre y sencillo, animado por el amor que brota de la libertad, confianza y amistad, y se traduce en un trato personalizado y cercano de acogida, valoración y aceptación a cada uno como es, respetando el ritmo de crecimiento de cada uno (C.P II 4)

19. Una relación con Cristo como eje de la vida del colegio. El conocimiento profundo de la persona de Jesucristo, participación comunitaria en la celebración de la fe, vida sacramental, oración personal y litúrgica y amor a la Inmaculada Niña. (Dir. 132)

20. Una pedagogía hecha de cercanía y de acompañamiento, en permanente actitud de adaptación según las necesidades de las personas, lugares y tiempos (Const.6), que exige conocer y amar a aquellas personas a quienes somos enviadas (Const.59), por la cual los educandos se han de sentir atendidos, comprendidos, aceptados y valorados.

21. Los Profesores, Padres, Alumnos, Personal no docente y Entidad Titular, constituimos una Comunidad Educativa, que debe vivir unida, ilusionada y de forma responsable la gran tarea de educar y educarse, aspirando a constituirnos en comunidad educativa cristiana.(C.P II 4).

22. El empeño de integrar a los padres de los alumnos en el proceso educativo escolar, para lo cual se han de buscar espacios educativos que permitan una acción conjunta planificada.