CONVIVENCIAS INTERCOLEGIALES DE 3º ESO EN ALMERÍA: ¡CAMINO!

CONVIVENCIAS INTERCOLEGIALES DE 3º ESO EN ALMERÍA: ¡CAMINO!

noviembre 27, 2016 Desactivado Por adInmaculadanina

Hola a todos: El pasado finde, viernes y sábado, estuvimos de convivencias intercolegiales con los grupos de 3º ESO de toda la Infantita, en el cole de la soleada ciudad de Almería… ¡¡Buen provecho!!..

José López

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«La madurez humana, y en particular la afectiva, exigen una formación clara y sólida para una libertad que se presenta como obediencia convencida y cordial a la «verdad» del propio ser, al significado de la propia existencia, o sea, al «don sincero de sí mismo», como camino y contenido fundamental de la auténtica realización personal. Esto es importante para la respuesta que se ha de dar a la vocación, y para ser fieles a la misma y a los compromisos que lleva consigo, incluso en los momentos difíciles».

S.S. Juan Pablo II

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La madurez afectiva y sexual es alcanzar el máximo desarrollo que puede alcanzar una persona en cuanto a emociones y relaciones humanas, es decir, es desarrollar nuestra capacidad de amar y de ser amados. Pero para poder amar a los demás, necesitamos tener una correcta autoestima por lo cual es necesario primero:

Saber aceptarse:

1) Acepta tu cuerpo y tu forma de ser
Acéptate como eres; todo tu cuerpo, tal vez tengas alguna cicatriz o haya alguna parte que no te resulte muy atractiva, pero todo tu cuerpo es valioso, cada parte es bella e importante.

Acepta tu carácter, todo lo que sientes y piensas es lo que te hace ser quien eres.

Acepta tus enfermedades, incluso cuando hay dolor y sufrimiento, cuando las aceptas pueden ser más llevaderas.

Ama la vida y la naturaleza humana, ya que en ella podemos ver a Dios, imagínate lo valiosa que será que Él mismo se dijo «hombre».

Acepta tu inteligencia para que no llegue el resentimiento y la auto-compasión.

2) Acepta tus tristezas
Piensa esto: hay un fin para todo y también para el sufrimiento y la tristeza. Toma en tus manos tu personalidad, tal como es, con todos sus defectos y colócala en manos del Padre Dios. La Sagrada Escritura dice: «Él (Dios) sabe de qué barro estamos hechos». Dile confiadamente: «Yo acepto mi personalidad y mi modo de ser, porque todo esto es expresión de tu voluntad, y yo amo tu santa voluntad porque tú eres mi Padre y todo lo permites para mi mayor bien».

3) Acepta tu historia
Todo lo que has vivido, incluso aquello de lo que ya no quisieras acordarte, ha sido necesario para que seas hoy la persona que eres, así que acéptalo, aprende de ello, reconoce que aún en las peores circunstancias Dios ha estado ahí, recuerda algo, Él es el Señor de la historia, y cuando tú aceptes tu historia personal, invítalo a que Él sea el Señor de tu historia.

4) Acepta tu familia
Nadie tuvo la oportunidad de escoger a su familia, podemos escoger tal vez con quién nos casarnos, amigos, trabajo, comunidad religiosa, etc. Pero jamás podremos escoger a nuestro padre, madre, hijos, hermanos y demás familiares, así que en lugar de querer cambiar a los que nos rodean, ¿por qué no los amas?, ¿por qué no aceptarlos tal y como son?

Cuando realmente aceptas ser quien eres, es el momento en el que puedes empezar a recorrer el camino hacia la madurez.